¿Qué suelo explorar cuando una familia llega al consultorio?
Muchas veces las familias llegan al consultorio con una frase que resume meses o años de tensión:
“En casa discutimos todo el tiempo.”
A veces la discusión aparece alrededor de la comida, otras veces por los horarios, por el celular, por la escuela o por pequeños desacuerdos cotidianos que terminan escalando.
Pero detrás de esa frase suele haber algo más profundo:
la sensación de que la convivencia se volvió difícil y ya no saben cómo salir de ese circuito.
En mi trabajo con familias, uno de los primeros pasos no es buscar quién tiene razón o quién está equivocado, sino entender cómo se fue construyendo ese problema.
